jueves, 19 de septiembre de 2013

Los Aviones (Oda constructiva al vértigo)

















Voz en off:
¡Pasajeros Con destino a Buenos Aires, favor de abordar por la puerta de embarque número 23!

11:50 PM:
El ambiente estaba atestado de gente. Día domingo en un aeropuerto da casi lo mismo que en cualquier parte de la ciudad. Mochilas de viaje sucias, maletines publicitarios baratos o maletas ejecutivas dibujaban el escenario. Puertas de acceso que con la sola presencia humana se abren. Vaya, la tecnología a veces abruma. Gente que viene o que va. Gente de paso, gente que nunca volverá. Un aeropuerto o un terminal de viaje en general son como la vida misma. ¿Ese avión llegará a su destino? ¿Cuanto faltará para llegar a cualquier lugar? ¿A donde quieren ir? ¿Para qué? Uno siempre mira el reloj y mira a los demás a su alrededor. Cuenta casi maniáticamente los segundos para la despedida. Los segundos para aguantarse las lágrimas, para dejar que la garganta dé paso a ese enredo llamado “nudo en la garganta”. Para decirse a si mismo que los hombres no lloran, que no les conviene demostrar sus sentimientos. Un abrazo seco, ocultador de miedos. Con eso bastará. Contando los segundos. Te dirán que están orgullosos de ti. Que te extrañaran mucho. Con la solemnidad del caso. Vamos. Ya faltan casi 10 minutos para que comiencen a llamar a los pasajeros del vuelo. La gente habla de cualquier tema trivial. El propósito es evadir por el mayor tiempo posible el gran tema de conversación: La ausencia de ese alguien que se va. Risas nerviosas. Movimientos descoordinados. Recuerdos innecesarios. ¿Te acuerdas de la primera vez que viajaste en avión? “Te cogías del asiento como un gato cuando ve perro. Tuvimos que calmarte diciéndote que en un momento iríamos a ver la cabina del piloto. Dormiste todo el viaje. No despertabas ni cuando la azafata trajo la comida.” Bueno. Pero ahora viajo sólo. Este viaje lo haré sólo. Completamente sólo. Toma fotos cuando llegues. Quiero ver si la Casa Rosada es rosada de verdad. Con mi cámara rosada. Bueno. Al fin y al cabo me llevo tu cámara ¿no? Claro. No te preocupes. Lo haré ni bien pise el aeropuerto. Me tomaré fotos con la gente de Migraciones, si es que me dejan entrar. ¿Quién sabe? Llegó la hora de la verdad. La gente va y viene. Habiendo hecho las llamadas del caso (nunca me contestaron), abrazos vienen y van, también. Ya dejen que me vaya por Dios. Dije que regresaría. Y lo voy a hacer. No sé cómo, pero lo haré. ¿Por qué se preocupan tanto? ¿Alguna vez rompí una promesa? ¿Alguna vez les mentí? ¿Quién soy yo para hacerlo? Punto final. Adiós con la mano derecha. Cara optimista. Dando la espalda a tu público, te das cuenta que aquí comienza el viaje. Hay que ser varón y bancarse el macarrón (El salmón dixit)

…… “Porque quiero dormir y soñar con ella, mientras por afuera pasan los aviones”…




Digamos que este no es un viaje convencional. Y no le tengo miedo al punto seguido. Sólo que ni yo mismo me creo el viaje. Todo el mundo preguntando. Yo respondiendo. En Argentina no hay monedas ¿En mi hay creatividad? Iremos a encontranos con ella. Tal vez transemos y conseguimos algunas monedas de confianza, unos billetes de solidez y pum! Lo demás corre por cuenta nuestra negrito. Julio es el mes de la verdad. Fecha porque no tengo reloj (¿Calendario si?)

- Por favor, abra los brazos y las piernas. Vacíe sus bolsillos Deje sus pertenencias en esta canasta. Pase por ese detector. Y al terminar espere ahí, en esa cola.
- Bueno.

Completamente sólo. Frase que aún, hasta ahora retumba en mi cabeza. Entonces hazte el canchero mientras puedas. Mira a todos por sobre el hombro. Total, ellos no te conocen. Míralos a los ojos. Haz que obvien tu mirada. Que logren respetarte sin apenas conocerte. Y es que tienes el beneficio de la duda. Sólo por esta vez. Muevete ya. Alguien se dio cuenta que estas nervioso, que no sabes si regresaras. Al menos siendo el mismo. Las aguas que bañan un río nunca son las mismas ¿Heráclito? Bah! Dejemos la filosofía de lado. Entra por esa puerta, siéntate y ¿disfruta el viaje?


Voz en off:
¡Señores pasajeros, tengan la amabilidad de sujetarse bien los cinturones! ¡En breves instantes daremos paso al despegue!

12: 45 AM:
Las luces de la ciudad cambiaron de ángulo. El vértigo comienza a manifestarse en tus entrañas. ¿Prendemos el reproductor de música? Dale. Una mierda. No calma nada. Es muy temprano para pensar en medicación. O en todo caso para maquinar un plan maquiavélico, detener el avión y bajarse. Bueno. Viene el refrigerio. La azafata. Se esmera casi plásticamente en atender a todos los pasajeros. ¿Se le antoja una bebida fría señor? ¡Se me antoja bajar de esta maquina creadora de pánico! Respira. Inhala-exhala. Al menos tu compañera de asiento está buena. Lástima que viaje con ese troglodita disfrazado de rockero sucio. Si no….bah! Siempre dices lo mismo y mírate. A ver, señorita sírvame una bebida caliente por favor. Uno, dos, tres sorbos. Esto es un engaño. No me termina de calmar los nervios. Uno, dos, tres. Pensé que se acababa la payasada de la azafata.

• Señorita, disculpe que la vuelva a molestar. Sucede que tengo mareos y mucho vértigo porque hace ya varios años que no viajo en avión. Ahora, no sé si usted tal vez tenga por ahí una pastillita para el mareo.

• ¡Nosotros no suministramos medicamentos a bordo! ¡Y menos pastillas contra el mareo! Usted, cuando compró el pasaje debió de haber leído la cláusula de….


Gracias. Disculpe la molestia. De veras disculpe por hincharle las pelotas. Usted debe tener mucho con ese cabello mal pintado. Y esas patas de gallo infames que se asoman al costado de las comisuras de sus ojos. Disculpe otra vez, porque tener esas arrugas debe ser ya bastante. Y es muestra de llevar estratégicamente una vida hueca y vacía. Y eso que aun no me detuve en ese uniforme viejo, deshilachado y arrugado que posee. Habría que ser más cuidadosos. Y por ultimo, no creo que ese dejo de porteña sea real. Por su cara usted debe ser de Huacho, Chepén o a lo más de Chimbote. De argentina no tiene ni los tacos, porque ese no es cuero ni a balas. Eso lo debe de haber comprado en Plaza Unión o espacios comerciales aledaños (léase AMBULANTES)

• Gracias. Disculpe la molestia.

Bueno, y ¿ahora? Encima comenzó la turbulencia. Llegó la hora de las alucinaciones. Sueños perturbadores. El ambiente olía a tristeza. Todos sueñan. Yo también. Y despierto. ¿Ya es de día o de noche aún? Todos duermen. ¿Como pueden hacerlo? ¿Acaso ellos no le temen a nada? ¡Cómo no pueden sentir el vértigo! Esta cosa puede caerse en cualquier momento, y ellos tan tranquilos.

Voz en off:
Aerolíneas Argentinas le da los buenos días. Les informamos que en aproximadamente 20 minutos estaremos aterrizando en el aeropuerto Ministro Pistarini de la Ciudad de Buenos Aires. Por favor, tomar las precauciones del caso. Ajustarse bien los cinturones. Muchas gracias.

7:00 AM (Hora de Argentina)

No dormí. Me duele la cabeza. Quiero bajarme de esta cosa de una vez. Si bien ya no siento el mareo de hace unas horas, no puedo confiarme. Es así. En 20 minutos aterrizamos. Bah! Òjala bajemos de una buena vez. Detesto los aviones. Hoy me di cuenta de eso. Siento que en cualquier momento podríamos llegar a tierra firme gracias a la caída libre. Encima se mueve de un lado para otro. Sólo sé que ni bien me instale escribiré algo acerca del vértigo. Esta vez no hablo del miedo a los Aviones. Vértigo al futuro, a lo desconocido. También existe ese tipo de sentimiento. ¿Fobia al futuro? ¿Existe algo parecido? Bueno amigos freudianos, he ahí un tema para investigar. Miedo, transformado en vértigo, en saber que no hay piso, no hay base, solo mantente en el “aire”. Como puedas. Cual bicicleta aérea. Si no sigues pedaleando…. ¡Eso es to eso es to…… eso es todo amigos! Esa es la consigna.

Es hora de terminar esto. No hay que darle muchas vueltas al asunto. Llegas al lugar, observas, intentas vivir, aprendes, y regresas agradeciendo la hospitalidad recibida. ¿Es tan fácil como eso? Lo dudo. Las mudanzas son traumáticas. Esta vez no pude meter un poquito de tierra limeña en bolsita alguna. Confesión: Cada vez que me mudaba debía llevarme algo del lugar que dejaba atrás. Era una compulsión que no me ha abandonado. Esta vez no se que me pasó, mucho vértigo PRE-viaje bonaerense. Eso debe de ser. Bueno. Mientras la gente sólo atina disimuladamente a sacarse esa materia viscosa llamada legañas, yo sólo atino a sonreír, como quien no quiere la cosa mantengo mi sonrisita coquetona, a ver si mi compañera de asiento si quiera me dices Buenos Días. Chasco. Sólo conversa con el homínido ese que la acompaña. Bueno, tu te lo pierdes pues. Seguro cuando llegué habrán miles como tu, allá en las salvajes calles argentinas. Si. Y si te veo en alguna, me haré el loco ¿Ya?

Cinco minutos y aterrizamos. Por fin.

El aeropuerto parece una base militar. Después o en medio de una guerra. No me lo esperaba así, pero bueno. Da lo mismo. Este es un No-Lugar. Un espacio de paso, transitorio, donde los sujetos suelen no vivir historias que perduren en el tiempo. Mentira. Es un espacio donde puedes dejar de ver a muchas personas, creyendo que regresarán. O al menos volverías a verlos. Donde las familias se reencuentran, lloran, ríen, se abrazan, se desnudan sentimentalmente y demás cosas que solemos hacer los desvergonzados mortales. Pero este es muy sombrío. Hasta diría tétrico. Que diferencia al aeropuerto de Lima. Parece una fiesta permanente. Alguna vez vi hasta mariachis y esas bobadas.

Y con esta me despido. Espero y deseo que te vaya muy bien de veras. Que todos tus sueños se realicen (mentira) Que seas feliz. Aprende todo lo que puedas. No tomes mucho, a veces te encanta empinar el codo hasta quedar inconsciente. Hazle caso a la mamá y come toda la comida. No molestes a los demás. Ni hagas esos chistes asquerosos y subiditos de tono que tanto te gustan. Has deporte. Porque te veo medio panzón a tus casi 24 años. Báñate todos los días. Y cuando lo hagas refriégate bien ese cuello carcoso. Sécate bien el pelo. Tenerlo húmedo te hace daño para tus bronquios, hijito. Ah! Y ya sabes, tienes que regresar a Lima lo más rápido posible. Tu sabes que aún debes un curso en la facultad. Y te espera una fulgurante carrera como Antropólogo (¿Descubres fósiles no hijito?) (No mami, trabajo con la cultura viva, en base a sus relaciones socia… Bah! No me hagas acordar) Lo que sea. No interrumpas este momento. Toma todas las fotos que puedas. Sobre todo porque te estas llevando mi cámara ¿no? Sinvergüenza. No te enamores como un tonto. A ti te encanta meterte en esas historias imposibles donde quedas peor que un perro apaleado, aunque a veces pienso… Y tú ¿para cuando ah? Tu hermanito se casó el año pasado. Tú no me traes a ninguna candidata. No seas quedado pues hijo. Si tú eres tan buenmozo. Sobre todo con esos hoyitos cuando te ríes. Pícaro. Me voy despidiendo de ti. Un beso grande y un abrazo el doble de grande. Y siempre recuerda algo… Esta, tu vieja está muy orgullosa de ti.



Voz en off:

Aerolíneas Argentinas les da la bienvenida a la Ciudad de Buenos Aires. Les deseamos una feliz estadía. Y esperamos que vuelva a viajar con nosotros. Muchas Gracias.

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